Si ha estado posponiendo al dentista por años, incluso décadas, está lejos de ser el único. Según algunas estimaciones, casi 1 de cada 4 adultos en Norteamérica evita activamente el cuidado dental debido a la ansiedad. La buena noticia: la odontología moderna ha cambiado dramáticamente, y hay formas reales y prácticas de hacer su primera visita de regreso manejable.

Por Qué la Ansiedad Dental Es Tan Común

El miedo dental usualmente comienza en algún lugar específico. Quizás un procedimiento doloroso de niño. Un dentista que no explicó lo que estaba pasando. Los sonidos, olores desconocidos y la pérdida de control mientras está sentado en la silla. Una vez que ese patrón se establece, cada visita pospuesta hace que la siguiente se sienta más difícil de programar.

"Los pacientes que no han venido en años a menudo llegan esperando juicio. Lo que les sorprende es que solo estamos contentos de que vinieron."

Cinco Estrategias Que Realmente Ayudan

1. Llame antes de agendar

Esto es lo mejor que puede hacer. Una simple llamada telefónica para hablar de lo que le pone nervioso, sin ningún compromiso para hacer una cita, le da control.

2. Mencione la sedación específicamente

La odontología con sedación se ha vuelto genuinamente accesible. Para ansiedad leve a moderada, el óxido nitroso (gas de la risa) funciona para la mayoría de los pacientes, es seguro, de acción rápida y se disipa en minutos.

3. Programe la primera visita en el momento de menor presión

No reserve su primera visita de regreso como un procedimiento mayor. Comience con solo un examen y consulta.

4. Traiga a alguien con usted

Muchas personas encuentran más fácil entrar a la oficina con una pareja, amigo o familiar.

5. Comuníquese durante la visita

Un buen dentista lo verificará continuamente. Si algo es incómodo, puede pausar. Si necesita un descanso, puede tomarlo. No está obligado a aguantar.

El Primer Paso Es el Más Difícil. Después, Se Hace Más Fácil.

Casi todos los que regresan al dentista después de una larga ausencia nos dicen lo mismo: "No fue tan malo como esperaba." La anticipación es casi siempre peor que la experiencia real.